¿Puede avanzar Sísifo en su tormento aun habiendo olvidado su carga?
¿Puede, habiendo extraviado el núcleo de sus días, sentir su ahínco rocoso como el dolor fantasmal de un miembro cortado?
¿Puede, habiendo extraviado el núcleo de sus días, sentir su ahínco rocoso como el dolor fantasmal de un miembro cortado?
¿Puede, insolado, a la acometida de sus pies el ascenso, sus gemelos y glúteos esculpidos en contractura pétrea, hallarse a la sombra del cráter de una cumbre vieja?
¿Puede que lo lastre, como a mí, la exigua plusvalía de su estiba, en pudiendo portar alhajas, huérfanos en forma de vacuna, prensas para octavillas rojas o, como yo, alojada en la pelvis, esta ánfora lisa y sellada que podría contener aceite de oliva, vino, miel o, a juzgar por su apariencia, nada?