Les Rougon-Macquart. Edición coleccionista. Ex libris del propietario anterior

 Que la intelligentsia trace circunvalaciones y arquivoltas 
y señale el punto exacto en el que esta arquitectura no newtonaina 
ceja en reprimir la grieta que brota del abandono a su propio peso y defina en virtud de qué fuerzas. 

Anexo honesta -pedir a la app que no rastree-  copia parcial mas no censurada -transferencia/contratransferencia- de un historial de búsquedas
(mesa de centro bronce - edición limitada clásicos - mármol - estudios superiores posgrado - radio 100 km - vida activa - más bronce más mármol - mueble oriental segunda mano - analista de datos - leones fu - la dominación masculina - amante de los gatos - nueva edición Soseki - Lladró - Louder than bombs vinilo - silicona derivado petróleo - síndrome shock tóxico síntomas - látex - cuero - heladera perfecto estado - el descontento - full stack developer - todos los sabores menos vainilla) 
y un listado de anuncios y contenido sugerido
(liquidación Taschen - Hiroshigue - ultimate 15-minute-drill- por qué los interioristas (y muchas celebrities) colocan sus libros al revés - cosplay Evangelion - bichectomía - estanterías modulares completamente personalizadas - lipotransferencia de glúteos - retiro de silencio y alimentación plant-based - ¿está España preparada para un accidente nuclear? - las mayoría de mujeres con TDAH nunca recibe un diagnóstico - su privacidad está siendo amenazada).

Como un escalpelo en la mano 
la misma utilidad que la intuición y el sol en las ciudades viviseccionadas en régimen de cuadrícula. 
Todo falla cuando se suceden en los mismos vértices los negocios de ladrillos visto monsterae deliciosae -¿es esnobismo, corrección política o anticlericalismo dejar de decir costilla de Adán en las hamburgueserías que se conceptualizan en torno al pecado?- 
mesas de astillas conglomeradas que desearían ser madera a la deriva pero madera al fin y al cabo y filamentos incandescentes entre gases nobles encedidas de odio de clase. 
Y aquí cabría un modelo exacto de los odios que protagonizo y propugno pero no cabe el desarrollismo 
sino que retrocede toda la computación en lo orgánico. Sin embargo sí deseo una señal inequívoca 
de a qué bandera prender fuego, a qué ejemplar vetusto -de qué reino, de qué especie- encadenarme, 
qué avión tomar hacia qué nuevo amor y qué nuevo pasaporte o qué isla desierta, 
para qué y de qué convencer al mundo que dialoga con mi propia granja de bots, qué superalimento puede germinar en la tierra quemada que mi familia amorosamente llamó barbecho.