Creo que anoche soñé contigo
pero no estabas.
Todo lo demás, sin embargo, aparecía con la nocturnidad nítida de los recuerdos de los veranos cuando las calles eran ríos góticos caminando hacia un septiembre en el que los lenguajes se cerraban a tenor de las distancias.
Y yo escuchaba por boca de otros la historia de tu última odisea punk, pero, quien sabe…
Porque luego vendría tu relato tóxico y desintoxicado
en el que las formas ejecutan danzas más enérgicas pero los afectos se muestran suaves y toda la magia sucedió y sacudió el mundo hasta el justo límite de tu cuerpo.
Y yo no estoy allí para verlo.
And all your stories are stale]
Lo demás es escombro de un rumor en la memoria
como un balcón derrumbado mientras pasaba la procesión de una juventud herética.
Está amaneciendo: bailo química y orgánicamente.
No hay ninguna palabra, no hay ninguna carta irrecuperable con mi firma bajo ninguna puerta. Y no siento más que los pasos de la luz que vuelve, como sobre mí, sobre el mundo, sobre sus escombros.
Está amaneciendo y desemboco, es extraño, en una boca que fluye hasta la playa y que de tu relato nada sabe.
(tu nombre) Nadie lo ha mencionado
segura de que en algún momento lo he doblado con cuidado y lo he olvidado con mimo bajo el castigo blando y la transparencia rocosa del desprendimiento.
¿A cual de las trompetas gloriosas suena tu muerte bajo la caliza cuando ni la fabulista estaba allí para escucharla?
A mañana extática y música electrónica.