Mujer tormenta
(vértebra a vértebra)




Resignada
a caer de
rodillas, al
descubierto
las rótulas.
Ojos rasgados, como de tribunal atesora,
impertérrita.
Guarda ecos en su tórax, carcajada que retumba,
socarrona.
Es cuan correa esclavizadora, sin residir en cigarros,
droga.
Reptan sus desparpajos entre estertores de notaría,
testamentaria.
Arroja, de retórica elaborados requiebros,
requetecínica.
En gozando de la destrucción y el caos ríe,
horrísona.
Sombría autora de redondillas románticas,
virtuosa.
Enreda palabras intrincadas, verbalmente,
escabrosa.
Irradia poderío de postrer en postrer mirar,
draconiana.
Rumia epítetos rebuscados a su archinémesis,
quimérica.
Érase vacía, invariablemente irascible, de corazón
roma.
Fuere terrible y trémula, como el mar venérea,
erótica.
Hete aquí a la felatriz despreciada por ruda,
rota.