quiero y temo: inmiscibles

muchos decibelios recorren esta mandíbula mía
los mastico fuerte
los mojo como pan de centeno
en aceite

una onda rabiosa mellada

es entonces la náusea un huracán en una campana
de oro picante
del que huyen los demás metales
que no se pueden llamar nobles
pero templados cuando me apuntalan: sal y sarro
en la fragua y fundidos: lágrimas y saliva