Eros para pedantes

Hallarán poco románticos
los momentos protosexuales
manchados de pringue académico.
Que éramos, según Wendel Holmes,
seis persónas amándonos:
Tú, yo,
el yo que tú ves, el tú que yo veo
y los dos restantes que nos creemos.
Señaléle la suma unamuniana de un par:
tú y yo ante un paredón moral,
introyectos que pretenden sernos.
Resté cosecha propia uno de ellos,
mi yo para el fusilamiento,
que quiere serse el yo por ti modelado.
Cincelado a mordiscos,
pulido a jadeos,
expuesto en manos tientas.

Pronombres analfabetos,
sendos alientos torpes,
amalgamados en ningún cuerpo.
A oscuras y por primera vez,
todavía nos tememos.