Suenan los tambores del alba,
que viene
con sus dedos,
me agarra.
Sonaban toda la semana
del poco ayuno,
tambores.
Suenan ahora en mi pecho golpes
del latido
del cuero.
Mientras, la aurora me embarga
y se deshace,
entre lágrimas,
con su luz,
en mis pestañas.
que viene
con sus dedos,
me agarra.
Sonaban toda la semana
del poco ayuno,
tambores.
Suenan ahora en mi pecho golpes
del latido
del cuero.
Mientras, la aurora me embarga
y se deshace,
entre lágrimas,
con su luz,
en mis pestañas.