A A., gracias a J.
Volveré.
por muchos jarros de idiocia fría que me tires,
voy a volver,
cuando las melopeyas te sangren las encías
por ir a Ítaca.
Y no sabes volver al lugar desde dónde no partiste.
Otra vez,
ya te he perdido en alta mar,
de nuevo
se te ha amotinado la tripulación.
Flotas,
atado, ubicuo sobre los maderos de la balsa.
Caíste,
atragantado con la náusea, al galope, por la escalera.
No pidas
que todas las sonrisas verticales te saquen la legua,
Inténtalo,
pero no bizqueando sobe la bola ocho negra.
Sí la mía,
por muy funcionario de la invertebrada que vuelvas,
si reptas
desnudo para espiarme lento en el arroyo.
Aunque
tu estoicismo raro te obligue a desquerer las ganas.
Siempre
naufragas en la misma playa,
estúpido,
que no te ataste a tiempo al mástil.
Y,
que conste, te parecería oírme, yo no cantaba.
(27/01/2010)